Reflexiones

El sueño es el mismo. Solo he cambiado de carretera.

Cambiar de camino sin abandonar tus sueños

Hace unos meses tenía un plan bastante claro. Sabía lo que quería hacer, cómo quería hacerlo e incluso había empezado a imaginar cuándo. Pero a veces cambiar de camino no significa cambiar de sueño.

Perfecto.

Luego la vida hizo una de esas cosas que hace bastante bien: no preguntarme absolutamente nada y cambiar algunas condiciones.

Y tuve que modificar el plan. No el sueño. El plan.

Cuando tienes el mapa perfectamente dibujado

Tengo una pequeña tendencia a organizar las cosas. Bueno… “pequeña” quizá no sea exactamente la palabra correcta. Me gusta saber hacia dónde voy, hacer listas, pensar en los siguientes pasos, imaginar escenarios y tener, si es posible, un plan B preparado por si el plan A decide hacer el idiota. Me da tranquilidad.

Por eso, cuando hace unos meses empecé a pensar seriamente en algunos proyectos personales, hice exactamente eso. Construí mi pequeña carretera mental. Sabía cuál era el siguiente paso y cuál vendría después. Y durante un tiempo funcionó. Hasta que dejó de hacerlo.

No ocurrió ninguna tragedia. Simplemente algunas circunstancias cambiaron y aquello que había imaginado de una manera empezó a necesitar otra forma. Y reconozco que mi primera reacción no fue precisamente: “Qué maravilla. Una oportunidad para crecer y descubrir nuevos caminos.”

No.

Mi primera reacción fue bastante más parecida a: “Pero si ya lo tenía todo organizado.”

Mucho más realista.

Cambiar el plan no significa empezar de cero

Creo que durante mucho tiempo he confundido dos cosas: cambiar de idea y cambiar la manera de llegar a una idea. No son lo mismo.

Mi objetivo sigue siendo prácticamente el mismo. Quiero crear, quiero escribir y quiero seguir construyendo proyectos que algún día puedan ocupar un espacio mucho más importante en mi vida. Eso no ha cambiado. Lo que ha cambiado es el camino que había imaginado para llegar hasta allí.

Y curiosamente, cuando entendí esa diferencia, todo empezó a pesar un poco menos. Porque no estaba renunciando. Tampoco estaba volviendo al punto de partida. Simplemente estaba recalculando la ruta. Como el GPS. Aunque espero ser un poco menos pesada con aquello de “cuando sea posible, realice un cambio de sentido”.

La vida no desaparece porque tengas un sueño

Esta es quizá la parte menos romántica de tener proyectos. Puedes tener muchísimas ganas de construir algo tuyo, despertarte por la mañana con una idea, sentarte delante del ordenador, escribir, crear y pensar que esta vez sí, que podrías quedarte allí durante horas.

Y entonces miras el reloj.

Hay que parar.

Porque existe otra parte de tu vida. Hay horarios, trabajo, casa, compromisos, compras, responsabilidades y todas esas pequeñas cosas que no desaparecen simplemente porque tú hayas decidido tener un sueño.

Y no voy a fingir que siempre me encanta. Hay días en los que preferiría tener ocho horas para mis proyectos y no una. Hay veces en las que tengo que cerrar el ordenador justo cuando estaba entrando en una idea o dejar algo a medias cuando precisamente estaba empezando a tomar forma. Fastidia. Sería bastante absurdo decir lo contrario.

Pero últimamente intento no verlo como tiempo perdido. Porque esa hora que tuve sigue existiendo. Lo que escribí sigue ahí. Lo que creé también. Y mañana puedo continuar.

Quizá el problema era pensar que solo existía una carretera

Cuando queremos mucho algo, a veces diseñamos también la forma exacta en la que creemos que debería suceder. Y, sin darnos cuenta, empezamos a pensar que cualquier desviación significa que nos estamos alejando.

Ahora no estoy tan segura.

Quizá algunas veces simplemente estamos entrando por otra autopista. Puede ser más larga, puede tener más curvas, puede obligarnos a reducir la velocidad y puede que en algún momento nos haga pensar: “¿Seguro que era por aquí?”

Pero si la dirección sigue siendo la misma, quizá no estamos tan perdidos como creemos.

Para mí, reinventar el plan ha significado precisamente eso: mirar lo que tengo hoy, aceptar lo que no puedo cambiar inmediatamente y preguntarme: “Vale. Con esto que tengo ahora, ¿qué puedo hacer?”

No dentro de un año. No cuando tenga más tiempo. No cuando todas las circunstancias sean perfectas. Ahora.

Y algunas veces la respuesta es mucho más pequeña de lo que me gustaría. Pero sigue siendo una respuesta.

No todo cambio tiene que ser maravilloso

También creo que hemos convertido demasiado el cambio en algo que necesariamente tiene que ser precioso. Cambias de rumbo y automáticamente tienes que sentirte renovada, aprender una lección, dar las gracias al universo, comprar una libreta nueva…

No sé.

A veces un cambio simplemente no era lo que querías. Y puedes reconocerlo sin convertirlo en una tragedia. Puedes pensar “prefería mi primer plan” y cinco minutos después sentarte a construir el segundo. Una cosa no invalida la otra.

Quizá ahí está para mí la diferencia entre resignarse y adaptarse. Resignarme sería dejar de pensar en aquello que quiero porque ahora resulta más complicado. Adaptarme es decir: “Vale, así no. Veamos de qué otra manera.”

Y creo que, al menos ahora mismo, estoy exactamente ahí.

Sigo yendo al mismo sitio

No sé cuánto tardaré. Y esta frase, hace algún tiempo, probablemente me habría puesto bastante nerviosa. Ahora intento llevarme mejor con ella.

Quizá llegue más tarde de lo que había imaginado. Quizá dentro de seis meses vuelva a modificar el plan. Incluso puede que descubra por el camino que alguna de las cosas que hoy quiero ya no me interesa tanto. También sería válido. Porque tener un sueño no debería convertirse en otra obligación que cumplir exactamente como estaba escrita.

Por ahora sé una cosa: sigo queriendo crear, sigo queriendo escribir y sigo teniendo curiosidad por descubrir hasta dónde pueden llegar algunas de las ideas que hoy ocupan mi escritorio —y bastante espacio dentro de mi cabeza—.

Así que no. No he cambiado de destino. Solo he cambiado de carretera.

Y mientras siga avanzando, creo que puedo convivir bastante bien con eso.

Eso sí. Después de tanto recalcular la ruta, espero que por lo menos esta autopista tenga poco tráfico. ❤️