El arte de nuestras abuelas, tan actual como TikTok

El ganchillo tiene siglos de historia a sus espaldas. Y, sin embargo, aquí sigue en 2026: aparece en Instagram, en vídeos de TikTok y hasta en las pasarelas de grandes firmas de moda.
La misma técnica que durante años hemos relacionado con nuestras abuelas hoy aparece en bolsos, vestidos, faldas, tops y accesorios llevados por gente que probablemente nunca ha tenido un tapete de ganchillo encima de la televisión.
Así que la pregunta es bastante lógica: ¿cómo puede algo tan antiguo seguir pareciendo actual?
El ganchillo no necesitaba modernizarse
Para hacer ganchillo seguimos necesitando básicamente lo mismo: un hilo, un ganchillo y dos manos. No necesita electricidad, actualizaciones ni un tutorial de treinta páginas para instalar la última versión.
La técnica permanece, pero todo lo que hacemos con ella ha cambiado muchísimo. Cambian los materiales, los colores, las formas y la manera de combinar las piezas. El mismo ganchillo puede convertirse en aquel típico tapete que todos hemos visto alguna vez o en un bolso negro, un vestido o una falda completamente contemporánea.
No ha cambiado el gesto. Ha cambiado lo que hacemos con él.
De los tapetes a las pasarelas
Y aquí llega la parte que me hace gracia. En 2026 la moda sigue recuperando precisamente esa estética que durante mucho tiempo parecía “de abuela”. Se habla de granny chic y grandmacore, mientras el crochet aparece en bolsos, vestidos y otras prendas actuales.
Quizá el secreto esté precisamente ahí: tomar una técnica tradicional y utilizarla de una manera diferente.
Porque una cosa es llevar el mantel de la abuela y otra convertir el mismo tipo de trabajo en un bolso.
Aunque, visto cómo funciona la moda, tampoco descartaría que dentro de unos años salgamos directamente con el mantel.
De la abuela a YouTube
También ha cambiado la manera de aprender. Durante generaciones una madre, una abuela o una tía enseñaba dónde meter el ganchillo, cómo sujetar el hilo o por qué aquel punto estaba otra vez mal.
Hoy puedes aprender delante de una pantalla.
Yo soy un ejemplo bastante claro. Encontré un ganchillo y un poco de hilo dentro de un cajón y no tenía a nadie sentado a mi lado para explicarme qué hacer. Así que recurrí a Internet.
Un vídeo. Después otro. Después veinte. Después probablemente cientos.
Once años más tarde sigo trabajando a ganchillo.
El profesor cambió. El gesto sigue pasando de una persona a otra.
Quizá nunca se fue
Por eso no sé si tiene mucho sentido decir que el ganchillo “ha vuelto”. Para volver, primero tendría que haberse ido.
Ha pasado de unas manos a otras durante generaciones. Ahora tiene nuevos colores, nuevas formas, redes sociales y diseñadores que vuelven a mirarlo, pero seguimos haciendo algo bastante sencillo: coger un hilo y transformarlo, punto a punto, en otra cosa.
Quizá el ganchillo nunca necesitó volver. Quizá nunca se fue del todo.
Y ahora tengo curiosidad: ¿tú de quién aprendiste? ¿De tu madre, de tu abuela, de alguien cercano… o perteneces, como yo, a la generación de las “abuelas digitales” de YouTube? ❤️