Reflexiones

Querido diario (pero no me llames adolescente)

Querido diario. Pues sí. Lo he escrito de verdad. A los 40 años. Ya me imagino a alguien pensando en un cuaderno rosa con candado, un bolígrafo con pompón y una página que empieza así: «Hoy Marcos me ha mirado durante el recreo.» Tranquilas. Marcos no está. Y, por desgracia, el recreo tampoco. Pero sigo pensando que hay algo precioso en escribir un diario personal. Porque cuando escribes te quedas a solas contigo misma. Sin filtros, sin público y sin nadie a quien tengas que explicar por qué hiciste una cosa en lugar de otra. Incluso puedes mentirte, claro. Pero sería un poco como hacer trampas jugando al solitario: puedes hacerlo, pero luego ganar no tiene demasiada gracia.

Vivimos corriendo.

Corremos para ir al trabajo y hacer la compra. Contestamos mensajes, recordamos contraseñas, pagamos facturas y, de paso, intentamos averiguar por qué demonios hemos abierto la nevera. Y mientras hacemos una cosa, ya estamos pensando en las otras siete. Escribir un diario, en cambio, hace justo lo contrario: te obliga a parar. A volver a una emoción, una conversación o uno de esos pequeños detalles que parecían no significar nada y que, al final, resulta que sí.

Y entonces llegó To Be.

Hace tiempo dejé atrás la vida que conocía para empezar de nuevo en otro lugar. Tenía planes. Muchos planes. Sin embargo, la vida los miró, probablemente se echó unas risas y decidió hacer lo que le dio la gana. Muy amable por su parte. Y, curiosamente, fue en medio de todos esos cambios cuando nació To Be. Dos palabras sencillas. Para mí acabaron significando muchísimo más que aquel verbo que repetíamos en el colegio: ser, cambiar, volver a empezar, encontrar tu propio camino… incluso cuando todavía no tienes muy claro qué demonios estás haciendo.

Y de ahí nace El Diario de To Be

No soy psicóloga, ni life coach, ni mucho menos una gurú. Tampoco me levanto a las cinco de la mañana para meditar mirando el amanecer mientras bebo agua con limón. A las cinco de la mañana, si todo va bien, estoy durmiendo. Soy simplemente una mujer de 40 años que ha vivido algunas cosas, está viviendo otras y todavía intenta entender unas cuantas. Aquí hablaremos de creatividad, cambios y soledad. También de egoísmo sano, expectativas, estilo y pequeños momentos felices. Y, por supuesto, del miedo al qué dirán y de todas esas preguntas que aparecen en nuestra cabeza sin tener siquiera la educación de llamar antes de entrar. No encontrarás fórmulas mágicas. Ni tampoco «Las 5 reglas para ser feliz antes del viernes.» Si las conociera, probablemente este blog tendría un título muy diferente.

Aquí podemos simplemente ser.

Aquí encontrarás experiencias, pensamientos y, espero, alguna que otra risa. A veces quizá pienses: «Vaya. A mí también me pasa.» Otras: «Cristina, esta vez has dicho una tontería.» También está permitido. Al fin y al cabo, quiero que este diario sea precisamente eso: un lugar donde podamos hablar de cosas serias sin tomarnos siempre demasiado en serio. Quizá llegues hasta aquí por casualidad buscando algo en Google. Quizá leas un artículo y desaparezcas para siempre en la inmensidad de Internet. Sin rencores. O quizá vuelvas la semana siguiente pensando: «A ver qué ha hecho esta ahora.» Si ocurre, para mí ya habrá valido la pena. Esta es la primera página de El Diario de To Be. Yo empiezo a escribir. Tú, si quieres, ponte cómoda.

Bienvenida.

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